Tus mensajes deberían llegar

Lucas Delgado enumera algunas cuestiones a tener en cuenta a la hora de pensar en el desarrollo de contenidos, articulado a una estrategia de social media.

En la actualidad, podemos comunicarnos de maneras cada vez más variadas. Aplicaciones, dispositivos, plataformas, lenguajes, modos, recursos, todos estos elementos pueden combinarse de maneras sumamente creativas para llegar a cada uno de los destinatarios. Históricamente, el surgimiento de nuevos medios trajo consigo la problemática de repensar las estrategias para comunicarlos y también comenzó a ser necesario tener en cuenta la economía de recursos para lograr que esa comunicación sea eficiente.

En tiempos en donde las tecnologías digitales han pasado a ser un eje fundamental a la hora de pensar la interacción con el público, creemos que es necesario poder establecer algunas líneas de acción que le permitirán a las organizaciones conocer algunas de las cuestiones que deben tener en cuenta a la hora de elaborar estrategias para la mejora de sus procesos de comunicación.

Cada plataforma tiene su idioma: los modos de interactuar en cada una de las redes o espacios virtuales no es igual. Existen ciertas “reglas” -o acuerdos tácitos-, que se construyen con el mismo uso de las redes, colectivamente. Escribir en Twitter demanda de una atención constante a los temas de interés público, a las conversaciones de nuestra comunidad, a los modos de utilizar etiquetas (#hashtags), etcétera. Por otra parte, Facebook ofrece una serie de herramientas a través de la creación de páginas institucionales o de producto, y otras, distintas, a la hora de crear grupos, eventos o perfiles personales. Por eso, no se trata sólo de administrar redes y comunidades (community management), sino también de contar con una estrategia de comunicación adecuada que se adapte a cada uno de los espacios de interacción que abrimos.

Múltiples modos: ¿es lo mismo un video que una imagen o que un texto? Cada espacio cuenta con herramientas de publicación diversas. En Facebook, las imágenes suelen tener mayor alcance orgánico que los textos, así como los videos predominan en otras plataformas (por ejemplo Instagram los ha incorporado como propuesta para publicidad, y Vine ha desafiado a los aficionados a producir videos cada vez más cortos y concisos). En LinkedIn cambian las reglas y el texto pasa a ser fundamental para interactuar con otros usuarios, sobre todo si se trata de hacer propuestas laborales.

Tipos de usuarios: así como no es lo igual hablar con amigos que hacerlo en una reunión de trabajo, en las plataformas sucede lo mismo. Emilia Ferreiro, especialista en estudios de la comunicación y la lingüística, nos habla de la importancia de saber adaptarse a la situación comunicativa. Con esto queremos decir que las personas no se comportan de la misma forma en cada red y también tienen diferentes expectativas a la hora de buscar contenidos relevantes. Por ejemplo, los videos graciosos que tanta relevancia adquieren en Facebook, probablemente no tengan el mismo efecto en Twitter y, probablemente, obtengan rechazo por parte de los usuarios de LinkedIn. Y esto no se debe a que sean diferentes personas, sino que esperan contenidos distintos, acordes a la red en la que están interactuando.

Administrar o no administrar: se suele entender que contar con un Community Manager soluciona la cuestión de las redes. Un error muy común es no proveer a quien ocupe -o quienes ocupen- esta posición en la organización una idea clara acerca del perfil que la empresa busca construir en cada red. En ocasiones se contrata a personal capacitado en el manejo operativo, pero con carencias en cuestiones estratégicas, o viceversa. Por esa razón, es necesario saber cuáles son las fortalezas y debilidades de nuestra organización a la hora de interactuar con el público: saber qué opiniones tienen, qué dicen acerca de nuestros productos o servicios, si nos conocen o no, si están hablando de nosotros, qué tipo de preguntas nos hacen. Incluso debemos pensar en qué podemos ofrecerles de diferente en cada una de las redes o espacios. ¿Buscamos ser un recreo, aportar conocimiento sobre algún tema, ofrecer información sobre nuestra organización, sobre nuestros productos y servicios? ¿Somos serios, somos informales?

Estas son solo algunas cuestiones que podemos tener en cuenta a la hora de pensar en el desarrollo de contenidos, articulado a una estrategia de social media. En los próximos artículos, seguiremos ofreciendo algunas ideas para trabajar la imagen de las organizaciones por dentro y por fuera de las redes.